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Action Man: “El héroe que nació de un muñeco, pero se hizo serie explosiva” 💥
En 1995, la tele se llenó de músculos, gadgets futuristas y acción sin respiro con Action Man, la adaptación animada de la clásica línea de figuras de Hasbro. No era casualidad: los 90 estaban dominados por series que mezclaban merchandising y aventuras a todo ritmo. Pero acá la apuesta fue distinta: darle un aire más adulto, con un protagonista que no solo repartía piñas, sino que también lidiaba con la intriga de su propio pasado.
La premisa era simple pero potente: Alex Mann, un atleta extremo, descubre que posee un “AM factor”, una especie de súper-reflejo que le permite anticipar los movimientos enemigos en combate. Así, se convierte en Action Man, líder de la red de contrainteligencia “Action Force”, enfrentándose al malvado Dr. X y su ejército de villanos deformados. Una mezcla entre James Bond, X-Men y un videojuego noventero, todo envuelto en colores flúo y animación digital que buscaba diferenciarse de lo clásico.
Lo interesante es que, a diferencia de otros héroes de juguetería, Action Man intentó construir un trasfondo más serio: conspiraciones, operaciones secretas y hasta dilemas morales que sorprendían en una serie dirigida a chicos. A eso se sumaba una estética marcada por deportes extremos —snowboards, motos, paracaídas— que conectaba perfecto con el espíritu radical de la época.
Aunque no alcanzó la popularidad eterna de He-Man o G.I. Joe, dejó su huella como una de las series que mejor supo capturar los 90: ruidosa, acelerada, y con un héroe que nunca se quedaba quieto.
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